Mitos y Leyendas #1: Perseo

¡Hola pequeños alienígenas humanizados! Hoy, 16 de noviembre de 2015, voy a abrir una nueva sección, llamada MITOS Y LEYENDAS.

Mitos y leyendas es una sección del blog Mi vida en mis libros, en la que iré subiendo historias y leyendas sobre mitología romana, griega, egipcia... 

Espero que disfrutéis de esta sección. A mí me encanta la mitología, así que quiero compartirlo con vosotros. Y, para estrenar Mitos y leyendas, voy a hablaros de la leyenda del semidios Perseo. En parte, creo que he escogido este mito por que Percy Jackson, la saga de Rick Riordan, fue una de las principales influencias en mi gusto por la mitología.


"Acrisio, rey de Argos, encerró en una torre de bronce a su hija Dánae, para evitar que ella concibiese un hijo, ya que un oráculo le había asegurado que su nieto lo mataría. Zeus, que deseaba a Dánae, visitó a Dánae en forma de lluvia de oro, de la cual nació Perseo. Acrisio, sorprendido, encerró a la madre y al hijo en una caja y los arrojó al mar, pero gracias a la protección de Zeus, la caja llegó a salvo a la isla de Sérifos, donde Dánae y su hijo fueron acogidos por el rey Dictis, hermano del rey Polidectes de Sérifos. Perseo creció junto a su madre y el rey, pero Polidectes se enamoró de Dánae y decidido librarse del muchacho, que ya cuidaba de su ma­dre. Por ese motivo le encargó que le traje­se la cabeza de Medusa, algo imposible dada la apariencia del monstruo, que convertía en piedra al que osase mirarla.

Perseo contó con la ayuda de Atenea, la diosa de la sabiduría, y enemiga de Medusa. La diosa le dio a Perseo un espejo de bronce tan bruñido que reflejaba todo lo que veía y le dijo lo que tenía que hacer. Primero debería visitar a las gorgonas, hermanas que compartían un solo ojo. Perseo les robó el ojo y les obligó a mostrarle el camino para llegar a Medusa. Unas ninfas le dieron a Perseo un casco que lo hacía invisible, un par de sandalias aladas y un saco en el que meter la cabeza de Medusa cuando la hubiera atrapado. Hermes le entregó un sable mágico.

Con la ayuda de todos los regalos, Perseo cortó la cabeza llena de serpientes del Medusa con el sable de Hermes y la puso en el saco.
Al regresar, se encontró con el titán Atlas. Perseo no fue bien recibido, y mató al titán convirtiéndolo en piedra con la cabeza de medusa, pasando a ser así la cadena montañosa que conocemos con ese nombre. Continuó su viaje hacia el oeste, a través de África, y llegó a Etiopía, donde vio a una bella mu­chacha encadenada a una roca junto al mar. Era Andrómeda, la hija del rey Cefeo, que estaba a punto de ser sacrificada a un monstruo marino como acto conciliador por las arrogantes palabras de su madre Casiopea. Perseo vio aparecer al terrible monstruo de las profundidades del mar para devorar a Andró­meda y les dijo a sus desesperados padres que la salvaría si prometían convertirla en su esposa. Se abalanzó sobre la bestia y le clavó su sable. Sus sandalias aladas le permitieron huir inmediatamente del ataque del monstruo, que murió poco después de ser atravesado. 

La boda de Perseo y Andrómeda no fue tan feliz como ellos querían. Cefeo ya había prometido a Andrómeda a su hermano Fineo, que no se conformó con las explicaciones del rey. Con un gran número de seguidores, Fineo apareció en la celebración, convirtiéndola en un baño de sangre en el que hubo numerosas víctimas y Perseo tuvo que utilizar la cabeza de Medusa, su arma más mortífera. De esta manera quedaron convertidos en piedra Fineo y todos sus seguidores.
Perseo prosiguió su viaje hasta Argos, que era el reino de su abuelo. Acriso, recordando la profecía sobre su muerte, huyó a Tesalea, aunque no pudo escapar a su destino. Perseo lo persiguió hasta allí y ambos se encontraron compitiendo en los juegos locales en honor del rey. Durante una de las pruebas, un disco lanzado por Perseo cayó sobre la cabeza de Acriso y le mató.
De vuelta en Argos, Perseo convirtió ascendió al trono del lugar, y vivió felizmente con Andrómeda, que le dio otros cinco hijos y una hija.

Después de su muerte, la que había sido su gran protectora, Atenea, lo subió a los cielos y lo convirtió en una constelación. Ese mismo honor lo recibieron Andrómeda y sus padres. Antes de hacer esto, Atenea había tomado la cabeza de Medusa y la había puesto en su escudo o aegis con el que cubría sus hombros."


Una de las particularidades de este héroe es que fue uno de los pocos que tuvo una vida larga y feliz, ya que la mayoría morían jóvenes y de mala manera. 
Espero que os haya gustado, habrá muchas más entradas de Mitos y leyendas. 

¡No olvidéis comentar si os ha gustado, y sino, también!

 
Hija de Zeus

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